sábado, 2 de diciembre de 2006

MARÍA BEATRIZ ZAVALA PENICHE


Este mensaje es para que se añadan comentarios respecto a Beatriz Zavala, secretaria de desarrollo social del dictador Felipe Calderón, en el que se denuncien sus corruptelas, raterías, abusos, arbitrariedades, etc, desde el pasado y hasta la fecha.

Por favor usa el sistema de comentarios para poner información de notas de prensa (con un link a la nota en internet) y todo tipo de información de denuncia.

1 comentario:

JL Lezama dijo...

Excelente idea. Pongo una aportación.


http://www.larevista.com.mx/ver_nota.php?id=1231&seccion=colaboradores

Bancarrota moral del panismo yucateco.
Por: Jose Luis Sierra Villarreal ( sierritayuc@... )
Edición 863, 06/Mayo/2006

Beatriz Zavala irá al Senado a defender los intereses de Marta Sahagún…

José Luis Sierra Villarreal

La catadura moral de Beatriz Zavala y su trayectoria como militante del PAN nos hacen saber que doña Betty irá al Senado para defender el buen nombre y los intereses de la familia Fox-Sahagún y, en particular, los innumerables cochupos en los que incurrieron los familiares de Marta Sahagún. ¿Quieres conocer los argumentos que soportan este juicio, amable lector, lectora amiga?

La senaduría de Beatriz Zavala: bancarrota moral del panismo yucateco.

Los simpatizantes de Beatriz Zavala dicen que es una mujer preparada y trabajadora. Se vuelcan en elogios al hablar de su meteórica y exitosa carrera legislativa. Aceptan, sí, que es panista “de oportunidad”; a regañadientes reconocen que logró candidaturas y subió peldaños en el PAN gracias al “trabajo sucio” que realizó –y realiza- a favor de los grupos de interés que se valen del partido para concretar prebendas. Por eso pertenece a la fracción de los “laviadistas”.

Para nadie es un secreto que Beatriz Zavala fue, junto con su esposo, la principal operadora de Carlos Cabal Peniche –su primo hermano- en Yucatán y que, ya como diputada del PAN, trabajó para asegurar el respaldo de su partido al FOBAPROA y al IPAB. Su empeño a la hora de aprobarse el descomunal fraude del IPAB le valió para librar la justicia por los numerosos cochupos financieros cometidos por ella y por su cónyuge al amparo del Banco Unión y de su parentesco con Carlos Cabal Peniche. ¿Se acuerdan los yucatecos quién patrocinó financieramente la visita de Juan Pablo II a Yucatán, en 1993? Recordarán, entonces, el papel anfitrión que desempeñó la Zavala en esa visita, ocasión que aprovechó a sus anchas para “posicionarse” en el ánimo de la mochería panista.

Quienes no simpatizamos con doña Beatriz, la tenemos por vulgar trepadora, una mujer sin principios, dispuesta a todo con tal de lograr dinero, reconocimiento social y poder. Beatriz Zavala ha sido hábil, sí, sumamente hábil, sin lugar a dudas, pero no para construir prestigio ni para ofrecer resultados a sus representados, sino para esconder sus engaños y sus trampas. Doña Beatriz, cuando trabaja en política, no se pregunta “¿a quién puedo servir?”, sino “¿de quién me puedo servir para lograr lo que quiero?”.

En el año 2000, cuando en Yucatán fue rechazada por los panistas como posible candidata a cualquier cargo, Beatriz Zavala optó por exiliarse en el D.F. y, desde allí, valiéndose de la relación de interés que logró establecer con otra intrusa, Guadalupe Bermúdez (a) “Sari”, pudo reposicionarse en el PAN, apareciendo entonces como diputada local y dos años después logró la diputación federal “con helicóptero”, es decir, gracias al espaldarazo que recibió desde Los Pinos, directamente de doña Marta.

Como diputada, Beatriz Zavala hizo cuanto pudo para evitar el juicio político contra los hijos de Marta Sahagún y, como Presidenta de la Comisión de Desarrollo Social, fue la encargada de “brindar protección” al uso partidista de los programas sociales, mismos que regenteó Josefina Vázquez Mota, hoy coordinadora de la campaña de Felipe Calderón. ¿Te das cuenta, lector, lectora amiga, de qué manera se tejen las relaciones de complicidad en el uso y el abuso del poder?

Vivilla desde chiquilla: la jubilación de la UADY.

En el fragor de la campaña del 2001 por la gubernatura, la opinión ciudadana pudo enterarse que el candidato del PRI, el Abog. Orlando Paredes Lara, cobraba, de tiempo atrás, una jubilación como maestro, misma que había obtenido de manera irregular. Si Orlando Paredes enfrentaba una tarea de por sí difícil, no me cabe la menor duda que esa revelación hizo las veces de “puntilla” para su causa, impidiendo cualquier posibilidad de obtener el voto mayoritario de los yucatecos.

Si la opinión ciudadana midiera y pesara con los mismos criterios a los candidatos del PAN, los yucatecos debieran saber que doña Beatriz Zavala se jubiló en la UADY –en donde obtuvo una plaza de investigadora valiéndose de la “palanca” de su tío, el Dr. Jorge Zavala, Director del Hideyo Noguchi- con menos de 15 años de labor y cuando no rebasaba los 37 años de edad. Por quince años, doña Beatriz ha cobrado puntual y cínicamente, una jugosa pensión del dinero que tú y yo, lector, pagamos como impuestos, dinero que tanta falta hace a la educación y, en particular, a nuestra UADY.

Pero no es todo. En su desempeño como “investigadora”, doña Beatriz no produjo nada, no escribió ensayos ni hizo investigaciones, porque utilizó el tiempo para obtener certificados a costillas de la UADY. Efectivamente, Beatriz Zavala utilizó los primeros cinco años de su contrato universitario para la elaboración de su tesis de licenciatura y, una vez que pudo terminarla, obtuvo una beca de la propia universidad para estudiar una maestría en el extranjero. Lo que normalmente demanda dos años a Beatriz Zavala, que no es mujer de talentos, le llevó el doble, cuatro años. Apenas regresó al país y pese a tener un compromiso moral y crediticio con la UADY, doña Beatriz decidió jubilarse, valiéndose otra vez de las influencias para obtener el dictamen jubilatorio de manera irregular.

Los verdaderos intereses a los que sirve Beatriz Zavala.

Revísese la larga e ininterrumpida carrera política de doña Beatriz y en ella se verá que nunca desempeñó un cargo administrativo, sólo ha detentado cargos legislativos, en los que jamás rindió cuentas al electorado. Ha pasado de un cargo a otro pero, en sus numerosas incursiones legislativas, lo mismo a nivel federal que estatal, Beatriz Zavala no presentó alguna iniciativa que merezca ser recordada. Tampoco realizó gestión alguna en beneficio de los meridanos o de los yucatecos. No se le conoce una sola acción digna para destacarla como representante popular o para recordarla como política comprometida con sus representados. Reto a los lectores a que traten de encontrar un chispazo en el historial político de doña Beatriz y no encontrarán ninguno por el que merezca ser recordada o con el que pudiera justificar su nueva postulación electoral, ahora que busca el Senado.

Similar a lo que ocurrió con Patricio Patrón Laviada, Beatriz Zavala es una pieza que sirve a los intereses de la ultra-derecha en Yucatán, al grupo de especuladores que, por años, se han valido del PAN y de sus candidatos para medrar, para engrandecer sus enormes fortunas. A esos intereses sí que ha rendido cuentas y buenos resultados doña Beatriz. Por esos intereses sí que se ha preocupado y ha trabajado, a brazo partido, Beatriz Zavala. Por eso Beatriz Zavala y Patricio Patrón pertenecen a la misma facción dentro del panismo: porque sirven a los poderosos, porque son sus “caballos de Troya” dentro del PAN.

Al exponer estos argumentos en este foro, no aspiro a que los lectores, las lectoras, que simpatizan con el PAN y con sus candidatos cambien su decisión de votar. Como estudioso del conservadurismo yucateco sé que los derechosos no fincan su voto en juicios de razón sino en pre-juicios. Lo que persigo con estos razonamientos es demostrar, justamente, la irracionalidad con que se conduce la derecha, la manera visceral, facciosa, por tanto ANTI-DEMOCRÁTICA como participan en los procesos democráticos.

Lo que busco al presentar mis argumentos a un público lector conformado, en su mayoría, por derechos@s, es levantar un espejo en el que vean reflejado su verdadero rostro, el rostro de la imposición y la irracionalidad: votar por una candidata que no merece serlo; votar por una mujer que no irá al Senado a luchar, a servir los intereses de quienes votaron por ella, sino que irá para servir, para seguir sirviendo a Marta Sahagún y a sus intereses reprobados, reprobables.

¿Es usted de l@s que votará por Beatriz Zavala?